Ayné


Tras votación popular aquí estoy de nuevo. Sin mucho que contar, o quizá con demasiados cambios en mi vida que me cuesta reconocer.


Tras prescripción médica y obligada a la "prejubilación por ansiedad" (es decir, baja sin periodicidad definida) aquí estoy comenzando mi vida de señora de 60 años, dándolo todo en la búsqueda de mi "yo", amenazado terriblemente por el "super yo"  que me estampa contra una pared, poniendo su espada en mi cuello y obligándome a ser la niña buena que todos quieren ver.


Reprimiendo mi vida, mi aire, mi Ayné.


Así que lamentándolo profundamente, no tengo mucho que contaros sobre estas dos semanas que han  transcurrido sin pena ni gloria en la vida de una joven anciana. Ahora me dedico literalmente a no pensar, mantener mi mente en blanco entre pastilla y pastilla, y aprender a respirar de nuevo, como una recién nacida a quién tienen que dar un azote en el culo para que empiece a respirar por sí misma. 


Me dedico diariamente a hacer yoga durante hora y media, escuchar pajaritos, poner posturas extrañas y pensar únicamente en el aire que entra y sale de mi cuerpo. 


He convertido, o al menos estoy intentando, transformar mis nervios en arte, creatividad, imaginación. Estoy construyendo una nueva caja de recuerdos, moldeando con arcilla una mujer de Cabaret y pintando los colores que llenan de luz y de vida un teatro.


Estoy buscando mi paz interior, mi yo, mi alegría perdida, mi vida, en el cuerpo de una jubilada.


¿La encontraré?





Ayné


Nota*: Si bien este blog no trata habitualmente esta temática, a la luz de los acontecimientos de los últimos días me ha parecido oportuno darle la mayor divulgación posible a este texto. 

Ahora os dejo llamarme friki:



Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia. 

Ayné


- Jo, te he echado más de menos esta semana...
- Y yo a ti...
- Es que hace un montón que no nos vemos.
- Desde el sábado...
- Ya, por eso.


Risas.


Y es que, qué bien me sientan las tardes a tu lado, los cotilleos, las conversaciones profundas, las preguntas filosóficas, colgar los pies de una butaca mullida mientras nos tomamos un café...


Tú eres la suerte de mi vida.


Ayné







El domingo elegí una de mis cajas de tela que compré en El Corte Inglés para guardar ropa, pero que aún conservaba vacía. Una caja beige con flores marrones. 


Empecé a revolver los cajones, abrir el armario, y rebuscar por las baldas de mi caótico cuarto.
Puse la caja abierta sobre la cama y empecé a lanzar a su interior todos los recuerdos felices que ahora me hacen tanto daño. Todos y cada uno de esos trozos de papel, que no soy capaz de mirar sin soltar lágrima.

Un marco con forma de corazón y tres caras sonrientes, una rosa seca, un calendario del '64, un diario del '97, una dedicatoria infantil en su primera página, una carta que recordaba mis grandes errores, un teléfono de taxi, un contrato que dice que me llevarás a Londres a ver un concierto de Robbie Williams, cartas de tiempos más felices, un gorro de Navidad, dibujos de cuando era niña, una caja de música...


Llené la caja, la cerré, la puse en su sitio y me sequé las lágrimas.


Y es curioso como de todos esos recuerdos que revolvieron lo más profundo de mi ser, lo único que no consigo quitar de mi cabeza, es ese maldito papel brillante arrugado, con franjas amarillas y un círculo a lápiz que marca las 17:50.


Un horario de tren, del tren que primero trajo y después se llevó mi felicidad. El tren que aguarda en silencio entre todos mis recuerdos. Como la esperanza que Pandora* no dejó salir de la caja.




* Para los que no conozcáis la historia de la Caja de Pandora, os invito a que leáis este breve artículo de Carmen Márquez  aquí. Merece la pena.