Ayné


Me estoy pasando de vaga, lo sé. Pero llevo unos días con la cabeza hueca (ya sé que algunos pensáis que ese es precisamente mi estado natural, pero no), y me explico. Me siento inmune a todo lo que me rodea. No me pasa nada por la cabeza. No estoy triste, ni feliz, ni cabreada, ni...

Simplemente, estoy. De cuerpo presente pero con "encefalograma plano". A falta de algo interesante que contar.

Veo pasar las horas: des-paaaa-aaaa-aaaa-aaaa-aaaaaaaaaaaa-aaaaaaaaaaaaa-ciooooo

Cansada de la monotonía.


Como objetivo único: que llegue la hora de ir a dormir, esperando que mañana sea un día mejor...
...y eso que el de hoy, tampoco ha sido malo.


Nota mental*
Un día "no malo del todo" lo tiene cualquiera. Volverá mi momento Amelie.

Ayné


... pues eso. Natural. Tal y como soy, sin aparentar nada más que esto que ves. Sin miedo a defraudarte, sin miedo a ser feliz, sin miedo a demostrarte como soy.


Solamente yo.


Te hago reír. Me miras y sabes que hay mucho más de lo que creías conocer.

Me sienta bien ser feliz.
Ayné

Me cansé del blanco y el negro. De hecho, creo que empiezo a odiar esos dos colores y es que desde que trabajo y tengo que vestir de "pija remilgada" siento como si una parte de mi se hubiera apagado.


Así que ayer, ni corta ni perezosa, para ser consecuente conmigo misma, y la sonrisa que estos últimos días me acompaña a todas partes, decidí ir a comprar "ropa de trabajo". Pero esta vez, que me identificara (no esos trapos insulsos que me obligan a llevar).

Así que, por decirlo de alguna forma, estoy redefiniendo mi estilismo personal/profesional.

No os penséis que voy a saltarme las normas, ¡¡¡no no no no no no no no nooooooooooooo!!! Es sólo que me he pasado al mundo de los colores.

Y lo conseguí. Hoy he estrenado mi camisa petit-suisse. La llamo así porque es rosa (por supuesto), de rayas verticales, con un "toque mesonera" que me hace sentir como si tuviera 5 años. Me he puesto colorete en las mejillas, unos pendientes y un collar únicos en el mundo (porque los hice yo, más que nada). Y como no, colonia fresquita de verano.

Música animada en el móvil y... a la calle pisando fuerte.

Pues vaya tontería, sí, pero hoy, un chico me ha echado un piropo, y querido: ¡GRACIAS! no sabes lo tremendamente feliz que me has hecho. Hacía tanto tiempo...

Hoy, ¡bendigo a los obreros!

Ayné

Ladies and gentlemen, I'm back.


Lo sé, lo sé. Ayer hice pira, y Allie, (como cabía esperar) ya me echó la bronca. Pero lo prometo, tenía causa justificada, y es que llevo varios días en los que me ronda la cabeza la temática de este post, y ayer fue un mal día. Como no quería romper mi racha "Amelie" (la del mundo de las piruletas, los castillos, las nubes y las princesas), con mi mal humor pasajero, decidí dejarlo para hoy. Y os puedo asegurar que acerté de lleno. Hoy es un gran día porque me sigo sintiendo, en mi casita de golosinas de Hansel y Gretel, pero esta vez sin sentir que la bruja está al acecho y va a meterme en un horno para hacer mazapanes conmigo (como me sentía ayer).

Y es que, señores, acabo de comprar dos billetes para un crucero por Las Antillas. Sí, la tierra del sol y las aguas cristalinas, donde los piratas surcan los mares, se nada con delfines, se toman zumos tropicales, con vasos adornados con sombrillas de colores, donde el sol brilla sin timidez alguna, donde la gente sonríe porque es feliz.

Isla Margarita, Aruba, Curaçao, Barbados, Santa Lucía y Grenada me esperan para arroparme con su clima cálido, para dejarme pasear con un vestido blanco y un colgante de flores, para sentirme viva después de un año duro como este.

Y es que no puedo esperar. Las ganas son tantas que incluso pienso en meterme en la bañera, sin si quiera llegar a quitarme la ropa del trabajo, poner la calefacción a 30º, encender un ventilador, y dejar sonar a Anita Torroja, cantar Hawai Bombai (un poco desviada, pero apropiada para la ocasión).

Actualización de estado emocional: Ready for Arubaaaaaaaaa!