Ayné



Siempre me ha resultado increíble como algunas mujeres maltratadas vuelven con sus maridos. Me acabo de dar cuenta, que al final no soy tan diferente a ellas. Gracias a Dios, yo no puedo hablar de la experiencia de haber vivido semejante agonía, pero en gran parte me siento identificada con la necesidad de volver a quien te ha hecho daño. Mucho daño.

Haber perdonado una vez tras otra, para volver a sentirte humillada y pisoteada, y aunque todo sentido común indique que debes hacer lo contrario, arrastrarte otra vez, perdiendo la poca dignidad y amor propio que te quedaba.

Es una historia muy larga...


Como toda buena historia, comienza hace muchos años, en un lugar de Cantabria de cuyo nombre no quiero acordarme:

  1. Chico y Chica se enamoran
  2. Chico deja a chica sin dar ningún tipo de explicaciones porque Chica, según sus propias palabras, "ya no es nadie en su vida y no tiene por qué dárselas"
  3. Pasan diez años, y Chica no sabe nada de Chico
  4. Un día Chico ve a Chica y se pone en contacto con ella
  5. Le dice que la quiere, que no la ha olvidado, que fue un imbécil (en esto Chica está de acuerdo)
  6. Chica perdona a Chico
  7. Chico insiste durante meses
  8. Chica está felizmente emparejada
  9. Deciden ser amigos
  10. Hablan a diario durante meses, y Chica se cree las mentiras de Chico
  11. Pasan los meses y Chico se empareja con otra
  12. Chico desaparece del mapa
  13. Las conversaciones con Chico se reducen a cuatro frases cada seis meses.
  14. Chica reclama una atención mínima para cumplir como amigo suyo que decía que era
  15. Chico se enfada. Hace sentir culpable a Chica y le dice que no es en absoluto prioritaria en su vida. Pide que le deje en paz, que no le gusta oír las bobadas de Chica.
  16. Chico deja de dirigir la palabra a Chica.
  17. Chica, agacha la cabeza, se come sus palabras y pide perdón, no soporta estar a malas con Chico
  18. Chico sigue sin preocuparse lo más mínimo por Chica
  19. Chica se acostumbra, y ya no confía en él
  20. Chico deja a su pareja
  21. Vuelven las conversaciones y (fichas) diarias
  22. Chico dice que ha sido un imbécil, que ha estado ausente y que lo siente. Que no volverá a repetirse porque Chica es super importante en su vida.
  23. Chica se cree las mentiras de Chico
  24. Chica perdona a Chico
  25. Chico se empareja con otra (otra vez). Volver al punto 12.
Como veréis, queridos, del punto 25 se pasa al 12, y cuando se llega de nuevo al final, ¡sorpresa! de vuelta al punto 12. Es un bucle (infinito), repetitivo y muy frustrante.

Pues bien, ayer hice un repaso a los puntos 13, 14, 15 y 16 (por si se me habían olvidado...) y recibí contestaciones como:
  • "no estoy atento a tu conversación, porque tengo otras cosas que hacer, como ver la tele"
  • yo: "ayer te fuiste sin despedirte", amigo: "¡ah! pues ni me di cuenta", yo: "¡ah! pero si te dije que llevaba una semana horrible", amigo: "vas lista si quieres que te pregunte por qué estás mal, ¿es que tengo que estar detrás de ti? "
  • "deja de decir bobadas"
  • "no, no te presto ni un 1% de mi atención"
  • "¡sólo piensas en ti!"
  • "paso de ti, cuando te pones melancólica y paranoica"
  • Fin de la conversación.
Sí, señores, resulta que pedir a un amigo (después de seis meses sin saber nada de él, con lo importante que eras en su vida...) que te dedique 5 minutos para contarle lo mal que te encuentras, es de melancólicas y paranoicas.

Veréis, esto me recuerda a los maridos infieles. Sí, sí, esos que regalan flores a sus mujeres, para sentirse mejor. Es común que se pongan hechos una furia cuando ellas les descubren. Por su puesto, lo niegan todo, y le gritan a su mujer:"¡estás loca! ¿pero no ves que te regalo flores?"

Este tipo de expresiones (en las que llamas loca a tu mujer) tienen mayor fuerza cuando se dan en una situación pública. Es lógico, los machos ibéricos, es así como funcionan... ¿es que eres tonta, no lo entiendes?

Pues así me siento yo. Como una mujer a la que le regalan flores. Como un trapo viejo. Utilizada, engañada y humillada.

Pero buenas noticias, damas y caballeros, se acabó. Hoy he encontrado mi amor propio, ese que he perdido en tantas ocasiones, y me juro a mí misma, que es la última vez que me tratan como a un cero a la izquierda. No habrá más oportunidades para pisarme sin piedad. Para pasar por encima de mí y contestar a mis "te echo de menos" con orgullo, bordería, insultos y arrogancia.

Ahora sé, que no eras mi amigo. Que lo que me hacía sentirme importante para ti no era amistad, era sucio interés. Y tonta de mí, que tantas veces me he arrastrado, que tantas veces me he disculpado por no creer tus mentiras...

Oféndete, ódiame, grítame.
Pero jamás, jamás, volverás a pisarme.

Ayné

Se acabó nuestra bonita historia de dos.

La verdad es que voy a echarte mucho de menos. No dejaré de verte en todas partes. Llegaré a verte incluso con otras y echaré tanto de menos sentir tu calor en mis manos, en mi boca, el humo que desprendes.

Te sustituiré por otro amor, quizá más descafeinado, quizá más dulce (como el chocolate), pero ninguno será comparable a tu sabor.

Amargo tirando a dulce. Así eres, así has sido siempre. Y eso que al principio no me gustabas. Me he hecho adicta a ti. ¡Te quiero tanto!

Pienso en ti todas las mañanas. Como me gustaría que vinieras con un zumo (de naranja) y unas tostadas a mi cama. Me haces tanta falta... y sin embargo, ¡maldito seas! ¿por qué me dueles en el pecho? ¿por qué me haces tanto daño?

Hoy he decidido que tengo que dejarte, por mucho que me duela.
Mi querido café con leche.


Ayné

Suena la alarma. Mi pequeño móvil me dedica "Big girls don't cry".

Abro los ojos y empiezo a ser consciente de lo que ocurre: toca levantarse.

¡Neuronas en marcha! ¡AR!

Me hago la remolona un rato. Me vuelvo a tapar (hasta las orejas como de costumbre).
Entonces empiezo a divagar:

¡Vaya, qué voz tan dulce!
Tengo que poner un nombre a mi nueva adquisición... ¿Qué tal Fergie? Sí, como la cantante.

Me recuerda a Farggi, y eso lo hace más personal. Además es blanquita, como los gofres de leche condensada ¡mmmmmmm!

Despierto de mi ensoñación. Paro la alarma y Fergie deja de cantar.

Consigo colocar mi cuerpo en posición semi-vertical. Dios mío, debería estar prohibido madrugar... Me prometo a mí misma acostarme pronto esta noche (como todos los días, sé que es una promesa que no voy a cumplir).

Posición vertical (con gran esfuerzo de cuerpo y alma).
Necesito lavarme la cara.

Delante del espejo, pienso en Allie, que no se me olvide mandarle un mensaje...


Ayné


Salgo de la ducha. Hace frío y me pongo mi albornoz (naranja). Me miro en el espejo, pero aun está empañado y no consigo verme. Me seco las gotitas de agua que quedan en mis pies y pienso que hace dos semanas que no piso el gimnasio.

Vaya, dos semanas de sedentarismo no están nada mal. Mañana empiezo otra vez.

¿Conseguiré vencer mi pereza?